En los últimos tiempos, y a raíz de los casos de Marbella, estamaos asistiendo a una súper cadena de negocios inmobiliarios corruptos que parece no tener fin, y estamos comprobando que muchos políticos que ocupan algún cargo importante en algún ayuntamiento, o aspiran a ello, podemos imaginarnos cuál pùede ser su objetivo más inmediato y fundamental, y es que el negocio del ladrillo se está convirtiendo en uno de los más rentables y lucrativos, a no ser que alguien del bando político contrario se vaya de la lengua, como ocurrió en Marbella, la cuna del ladrillazo, y en otros municipios cuya citación que alargaría mucho este artículo, y más de uno puede preguntarse si la casa que acaba de comprar en cualquier pueblo, ya sea costero o de interior, no estará situada en zona no urbanizable, por ser zona verde, por ejemplo, o porque en la misma no se disponga de agua suficiente para el suministro para la población, como ya ha ocurrido, y lo curioso y paradógico es que cada vez vemos más inmobiliarias por doquier, así que, en este farragoso tema, como diría Jesucristo, "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".